viernes, abril 24, 2015

Grace Coddington Y Vogue



El 20 de abril, la estilista Grace Coddington, probablemente la personalidad más interesante de Vogue USA, cumplió 74 años. Probablemente sea en la actualidad cuando se encuentra en la cúspide de su carrera, especialmente por su aparición en el documental The September Issue en el que se veía a una mujer un tanto hosca, creyente firme de su trabajo y algo fuera de lugar en esas oficinas sanitarias construidas por Anna Wintour para alojar su visión de negocio y de la moda americana en la que las actrices llenan las portadas de la que -¿antaño?- Biblia de la moda. Diana Vreeland decía que muy pocas personas habían respirado el aire de una casa Vogue y debía ser cierto en un mundo como el de Mona Von Bismarck que, cuando se retiró Balenciaga, se encerró en su habitación una semana. También es cierto en el caso del trabajo de Grace Coddington aunque...

Mayo de 2015. Carey Mullighan en portada de Vogue USA.

Serena Williams, portada del número de abril de 2015 de Vogue USA.

Las Best Friends Forever: Karlie Kloss y Taylor Swift, portada de marzo de 2015 de Vogue USA.

Dakota Johnson o Anastasia Steele o 50 sombras de Grey en febrero de 2015, Vogue USA.

Teniendo en cuenta que las últimas portadas de la edición estadounidense de Vogue son Carey Mullighan, Serena Williams, Karlie Kloss y Taylor Swift ejerciendo de modernas Thelma y Louise y Dakota Johnson aka 50 sombras de Grey, pues bueno, qué duda cabe de que las cosas han cambiado y que, probablemente, haya que apechugar pero, como señala la propia Grace Coddington en sus Memorias - que, por cierto, se rumorea que van a ser película -, no hay que olvidar que hubo un tiempo en que las revistas de moda eran mucho más de 'moda' que en la actualidad que son una mezcla de lo peor de Instagram (Kim Kardashian y Kanye West) y de la industria del cine (Sienna Miller o Amy Adams fueron las portadas de los meses anteriores).

Grace Coddington fotografiada por Steven Meisel, y el gato, en 1992.

Personalmente no soy devota de Grace Coddington, aunque me gusta mucho su trabajo como estilista, porque ella como persona no me interesa. Soy consciente, y más después de la lectura de sus Memorias, que tiene una vida muy interesante, que se ha codeado con lo mejor de la industria de la moda, que sabe muchísimo de tendencias y combinaciones, que tiene buen ojo, un estilo propio, un gusto por contar historias con el que conecto y que es una buena profesional, una señora con talento y capacidad y firme de convicciones - al menos, laborales- lo que me hace admirarla. Sin embargo, y leer sus Memorias tuvo mucho que ver, como persona no me puede interesar menos. Grace Coddington es una apasionada de los gatos -sobre los que dibuja y ha publicado varios libros con gran éxito- y, en sus memorias, hurtando hueco a Helmut Newton o al Londres de los 60 o al Nueva York de los 80 con Calvin Klein, les dedica un gran espacio. Se echa de menos un editor, la verdad.


Tampoco la redacción es fluida, ni mucho menos, y ella misma confiesa que nunca lee. Que solo ve imágenes. Eso es portentoso para una estilista porque su archivo visual es poderosísimo y, al final, da igual cuánto nos engañemos, Vogue y todas las revistas del palo son libros de fotos (lo de Vogue Italia ya está a otro nivel), pero en un libro... tampoco lo suple con sentido del humor o con un poderoso anecdotario. La autobiografía de Helmut Newton es brutal para leer no solo por lo interesantísima sino porque tiene una manera de contar sus cosas que resulta fascinante aunque cuente que recogía fruta en unas cajas (o que a su hermano le ponía su madre inyecciones de mercurio en el pene) y, sobre todo, pese a que no es escritor o a que no tiene un gran estilo (a mí me recuerda al Mientras escribo de Stephen King que también me gustó muchísimo). Además, habla sin tapujos del mercadeo de sexo en la industria de la moda -en el que ella misma estuvo metida- y, aunque no deje de ser iluminador o sincero, resulta siempre triste, al menos a mí. Tampoco me parecen demasiado buenas sus reflexiones sobre qué la inspira o cómo definiría su trabajo. Parece difícil no recomendar que se lea su libro a un aficionado a la moda pero también resulta problemático. Creo que como mejor se conoce a Grace Coddington es por su trabajo y quizá esa timidez de la que ella tanto habla, y que resulta evidente, perjudique a su mitomanía al acercarse al personaje desde la propia persona. No es, desde luego, 'una estrella', como diría Sara Montiel -que no era actriz, era star-, y su magnetismo es mayor en la distancia, cuanto mayor es la distancia, porque su personaje se desvanece al conocerla, por su sencillez.



Su pelo rojo encrespado es su mayor seña de identidad. También me gusta que use poco maquillaje -por cierto, sufrió un terrible accidente de coche y quedó desfigurada completamente, arruinando su carrera como modelo- y que suela vestir casi siempre de negro y, en todo caso, sin furores estilísticos al estilo de Isabella Blow o de Anna Dello Russo. Es simpática y entrañable pero no tiene tanto aplomo como Anna Wintour ante los medios. Yo me imagino a Grace Coddington como la figura de un cuadro impresionista, un poco borrosa porque está en movimiento, y más vinculada al color que a la línea, a lo momentáneo que a lo perdurable. Creo que hace buen tándem con Wintour porque sus fricciones sacan adelante un producto -que es lo que es la prensa- pero con sus correspondientes notas de inspiración -que supongo yo que es por lo que se compra la prensa-. 


Grace Coddington fue portada de Vogue Uk en muchas ocasiones. Esta es de octubre del 62 y a mí me parece la más bonita de las suyas.

El corte de pelo de cinco puntas y el maquillaje de ojos con los dos puntos.

Me hace gracia que ella misma no se considere guapa, yo tampoco creo que lo sea, pero me resulta curioso que una mujer portada de Vogue sea tan poco vanidosa. Ella aclara que se considera 'especial', tal y como la definían en la época, un término que asociado a las modelos me desagrada y que es común entre las inglesas -sobre todo entre las más difíciles de mirar-. De hecho, le llamaban 'el bacalao' cuando era maniquí, en una línea de apodos de modelos (Jean Shrimpton, la gamba) que nunca he entendido más allá del de 'Twiggy' (palito). Fue bastante famosa en el panorama británico de los 60 porque iba vestida muy moderna y se hizo célebre por su corte de pelo, de cinco puntas, de Vidal Sassoon, y su maquillaje de ojos.

Grace Coddington fue portada del número de agosto del 62 de Vogue Uk.

Marisa Berenson en 1968 para Vogue


Grace Coddington fotografiada por Helmut Newton

Es curioso cuando se refiere a su época de modelo cuánto ha cambiado el panorama en tan poco tiempo. Desde luego, antes de los años 40, la figura de la maniquí como top model o similar es discutida pues hasta los 60 no hay un furor por estas chicas que las convierte en industriales, de alguna manera. Los años 50 son los de mujeres extrañas como la propia Dovima, con sus rasgos extraterrestres y su cintura de avispa, y el rango de edad es más maduro que joven (algo más o menos lógico teniendo en cuenta el perfil del lector y también el tipo de mentalidad). Los sesenta, con los greasers y los Beatles y los vaqueros y la Coca Cola, son el despegue de la juventud por la juventud y aparecen las chicas que bailan toda la noche y se drogan y llevan prendas extrañas. Y aparecen en el propio Vogue. Y ahí es donde ella comienza a trabajar. Sus primeras portadas son señoriales, es una chica de dieciocho o veinte años y parece toda una señora entre trabajadora y madre amantísima, con el cardado, los tonos otoñales, esos tejidos tan pesados y los cortes tan matronales. Y cinco años después es una Marisa Berenson retozante por los tejados, con pestañones y pelucón postizo y vestida por Pucci como un sueño producido por el LSD. Helmut Newton tuvo su buena parte de responsabilidad en todo ello. Y para él posó en varias ocasiones aunque, sinceramente, dudo que la buena de Grace encajara con la mentalidad del alemán que siempre era más autosuficiente que otra cosa (frente a Coddington que aboga porque el fotógrafo no sea el único que hace sus ideas en la sesión).

Vogue Uk (1981). Estilismo de Grace Coddington.

"A Style That Could Grow On You" Vogue Uk (1984). Estilismo de Grace Coddington.

"First Knight" Bruce Weber para Vogue USA (1989). Estilismo de Grace Coddington y, según ella, su editorial favorito.

"A shot of Scotch". Arthur Elgort para Vogue USA (1991). Estilismo de Grace Coddington.

"Wild at Heart". Peter Lindergh para Vogue USA(1991). Estilismo de Grace Coddington. 

"Roman Holiday". Arthur Elgort para Vogue USA (1994). Estilismo de Grace Coddington.

"The Heat of the Moment" Ellen von Unwerth para Vogue USA (1998). Estilismo de Grace Coddington.

"It's a Jungle Out There" Steven Klein para Vogue USA (2001). Estilismo de Grace Coddington.

"Alicia in Wonderland". Annie Leibovitz para Vogue USA (2003). Estilismo de Grace Coddington.

David Sims para Vogue USA (2007). Estilismo de Grace Coddington.

"The Custom of the Country" Annie Leibovitz para Vogue USA (2012). Estilismo de Grace Coddington.

Además, ahí debió comenzar su vinculación al estilismo porque en sus Memorias cuenta que la modelo se maquillaba a sí misma y que ella era la que llevaba los accesorios y se vestía para las fotos, de manera que "la bolsa" era parte importante para ser contratada. Tras el accidente de coche y las cirugías plásticas se dedicó a la parte trasera de la profesión, al estilismo, y marcó un ritmo auténtico en las revistas del ramo y, en concreto, en la cabecera Vogue. En 1988 se fue con Anna Wintour al Vogue estadounidense y, en comandita, han hecho unos trabajos estupendos. Creo que Wintour no es una mujer de gran talento pero sabe relacionarse con gente que sí (mal, mal que les limite) como Grace Coddington. Es una pena que sea tan mayor pero qué bien, qué felicidad, que cumpla muchos más tan en forma.

lunes, abril 06, 2015

Vogue Monaco

La portada de Carlota Casiraghi en Vogue París, de abril de 2016, me hace recordar la multitud de veces que Vogue París, aunque también otras ediciones, han sacado a los de Mónaco en portada. En mi opinión, ninguna de las hijas de Grace Kelly tiene su belleza aunque eso no quite que sean bellísimas, claro. En concreto, Carolina y la que sería la nieta, Carlota. Sin embargo, me parece desolador lo mal que sale Carlota en la portada. Ya es tradición, porque creo que quedan mucho mejor al natural, sacados en Hola y más revistas del colorín, que más arreglados. En eso creo que Grace Kelly era superior también. No se puede ser más radiante que la Kelly en las películas de Hitchcock, por ejemplo. El principal defecto que le veo yo es que tiene la mandíbula algo ancha, y que tanto Carolina como Carlota, han heredado. Creo que es por eso por lo que la bella Carlota sale tan mal en la portada de Vogue. El editorial es algo mejor pero tampoco una maravilla. Y parece difícil que no haya otras prendas Gucci mejores, por mucho que Carlota sea imagen de la firma. No obstante, bonitas son todas las portadas. Y quiero recordarlas.


El reportaje que hizo W me parece la mejor portada posada de Carlota.


En agosto de 2011 apareció en Vogue París fotografiada por Testino, con poco acierto, en mi opinión.


En diciembre de 2008/enero de 2009 posó Estefanía. Se criticó el brazo flácido. 


De este primer plano con escote tan matador de Carolina no hay crítica posible. Es la portada más bonita de Vogue París-Mónaco. Es de junio de 1988.



Estefanía, con un escote matador pero en otro sentido, posó para Vogue París en septiembre de 1986.


Para Vogue Alemania, donde la realeza tiene fascinación, posó Estefanía en julio del 85.


Esta portada me entusiasma, tan Andywarholiana, de diciembre del 83 con Carolina. 


Carolina en octubre del 77.


Esta no me gusta, aunque es setentera a morir, de marzo de 79.


Esta es bonita por la sonrisa, de octubre de 77.


Me sorprende lo similares que son las dos portadas de Grace Kelly con más de diez años de diferencia. Esta es del Vogue británico, del 1 de marzo de 1972.


Esta es del Vogue americano de diciembre de 1982.




Pero a mí me parece que en los Hola son donde están radiantes. Por cierto, hay estudios sobre por qué no interesan sus imágenes en movimiento y en cambio sí funcionan, y de maravilla, en prensa rosa.


Eso sí, a mí de revistas, Grace Kelly y Bazaar en La ventana indiscreta.

lunes, marzo 23, 2015

Liz Taylor Y Roland Barthes


1971

1965

Aunque Liz Taylor me parece bellísima, nunca ha sido una de mis estrellas fetiche. Sin embargo, hoy hace cuatro años (unodos y tres) que murió y quiero recordarla. Sus ojos me impresionan mucho en la pantalla, y tiene un corte de cara que a veces me recuerda a Vivian Leigh, sin embargo, aunque fue la mujer más famosa del mundo por su romance con Richard Burton, y su rostro es bellísimo, la gente que la conoció decía que era un efecto porque era muy bajita, tirando a cabezona, y su perfección se estropeaba un poco en conjunto. Eso no quitaba fascinación a su cara, por supuesto, y por eso traigo esos dos primeros planos de Vogue tan hermosísimos, de 1965 y 1971, que me hacen recordar aquello que dijo Roland Barthes sobre el rostro de la Garbo y que creo perfectamente válido para el de Liz Taylor que, probablemente, fuera la última estrella del viejo Hollywood. 

"La Garbo aún pertenece a ese momento del cine en que el encanto del rostro humano perturbaba enormemente a las multitudes, cuando uno se perdía literalmente en una imagen humana como dentro de un filtro, cuando el rostro constituía una suerte de estado absoluto de la carne que no se podía alcanzar ni abandonar. Algunos años antes, el rostro de Valentino producía suicidios; el de la Garbo participa todavía del mismo reino de amor cortés en que la carne desarrolla sentimientos de perdición.
Se trata sin duda de un admirable rostro-objeto. (...) En su enorme belleza, ese rostro no dibujado sino más bien esculpido en la lisura y lo frágil, es decir, perfecto y efímero a la vez, incorpora la cara harinosa de Chaplin, sus ojos de vegetal sombrío, su rostro de tótem".

martes, febrero 10, 2015

Tres En Raya: Lara Stone, Kate Moss Y Daria Werbowy


En septiembre de 2012, Vogue París, dirigida por Emmanuelle Alt, publicó tres portadas diferentes de la revista, protagonizadas por Lara Stone, Kate Moss y Daria Werbowy, en idéntica postura y con igual vestuario, de Dolce & Gabbanna.


Para este marzo, Emmanuelle Alt ha vuelto a repetir la operación. Kate Moss, Lara Stone y Daría Werbowy, vestida idénticas y en idéntica postura (las mejores piernas las de Lara, por cierto).


Las portadas, las seis, son bonitas, y sobre todo las segundas, las actuales, tienen un aire a Helmut Newton que está bien. No es que sean un prodigio de original, sobre todo porque el juego de dobles solo tiene gracia si se hace muy bien y no cuando es una fórmula. Newton lo hizo para ver la diferencia de actitud entre una mujer vestida y una desnuda (por cierto, una de las modelos levanta el pie equivocado).


Además, la idea no es ni explotada por primera vez, Katie Grand en Love ya hizo una edición con ocho modelos -Kate Moss, Naomi Campbell, Lara Stone, Daria Werbowy, Amber Valleta, Natalia Vodianova, Kristen McMenamy y Jeneil Williams- en idéntica pose en el verano de 2010.


Y, por si fuera poco, en junio de 2006, la revista W ya juntó a las tres tops, Kate, Lara y Daria, fotografiadas por Weber.

Todo es bonito. Pero a veces la belleza es insignificante.
Aunque bella, claro.